Instrumentos para atmósferas explosivas: seguridad y normativa actual

Instrumentos para atmósferas explosivas: seguridad y normativa actual

Instrumentos para atmósferas explosivas: seguridad y normativa actual

Los instrumentos para atmósferas explosivas están diseñados específicamente para evitar que su funcionamiento pueda convertirse en una fuente de ignición. Esto incluye sensores, transmisores, analizadores, equipos de medición portátiles y sistemas de control que deben operar de manera segura incluso en condiciones críticas. Una chispa eléctrica, una superficie caliente o una descarga electrostática pueden ser suficientes para provocar un accidente grave, por lo que el diseño de estos dispositivos es altamente especializado.

Uno de los principios básicos de seguridad en estos instrumentos es la protección contra la generación de energía capaz de iniciar una explosión. Para ello, se emplean diferentes tipos de protección, como la seguridad intrínseca, las envolventes antideflagrantes o los sistemas de presurización. La seguridad intrínseca, por ejemplo, limita la energía eléctrica y térmica del equipo, asegurando que incluso en caso de falla no se alcance un nivel peligroso. Este tipo de protección es ampliamente utilizado en sensores de campo y dispositivos de medición.

Otro aspecto clave es la correcta clasificación de las zonas peligrosas. Las áreas con atmósferas explosivas se dividen en zonas según la frecuencia y duración de la presencia de sustancias inflamables. En el caso de gases y vapores, se habla de Zonas 0, 1 y 2; mientras que para polvos combustibles se utilizan las Zonas 20, 21 y 22. Cada clasificación determina el tipo de instrumento que puede instalarse, así como el nivel de protección requerido.

La normativa vigente juega un papel central en la selección de instrumentos para estos entornos. A nivel internacional, las directivas ATEX en la Unión Europea y el esquema IECEx son los marcos de referencia más utilizados. Estas normativas establecen los requisitos de diseño, fabricación, certificación y marcado de los equipos destinados a atmósferas explosivas. Contar con instrumentos certificados garantiza que han sido evaluados y probados bajo estándares estrictos de seguridad.

Además de la certificación del equipo, es fundamental considerar la instalación y el mantenimiento. Un instrumento certificado puede convertirse en un riesgo si no se instala correctamente o si se modifica sin respetar las especificaciones del fabricante. El uso de accesorios compatibles, el correcto conexionado eléctrico y la inspección periódica son prácticas indispensables para mantener la integridad del sistema y evitar fallos que puedan derivar en incidentes.

La instrumentación para atmósferas explosivas también cumple un rol clave en la prevención. Sensores de gases, presión o temperatura permiten detectar condiciones anómalas antes de que se alcance un punto crítico. Integrados a sistemas de control y alarmas, estos instrumentos facilitan la toma de decisiones rápidas y la activación de protocolos de seguridad, reduciendo significativamente el riesgo de explosiones.

En un contexto donde las regulaciones son cada vez más exigentes y la seguridad laboral es una prioridad, la correcta selección de instrumentos certificados para atmósferas explosivas resulta indispensable. Más allá del cumplimiento normativo, invertir en este tipo de instrumentación protege a las personas, las instalaciones y la continuidad operativa, consolidando una cultura industrial basada en la prevención y la seguridad.